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miércoles, 18 de enero de 2017

Vídeo Reportaje: Real Jardín Botánico Alfonso XIII



Saludos a todos.

En este blog acostumbramos a tratar temas relacionados con la música, el cine y el deporte. Hoy, en cambio, nuestro contenido será inusual: escribiremos poco menos que de jardinería. Y es que en esta entrada querría compartir con vosotros el que, en mi opinión, es el secreto mejor guardado del campus de Ciudad Universitaria de la Universidad Complutense de Madrid: su jardín botánico.

Su nombre completo es Real Jardín Botánico Alfonso XIII, porque fue este rey quien encargó el proyecto original del jardín en 1927. Tras casi un siglo de proyectos, fue inaugurado en 2001 sobre un diseño de Fernando Gil-Albert.

El jardín tiene zonas muy bonitas - como podréis ver en el vídeo -, pero lo que lo convierte en un lugar fascinante es, en mi opinión, el hecho de que es un lugar eminentemente desconocido para los estudiantes del campus... Aún encontrándose en el corazón de Ciudad Universitaria.

Para conocer más sobre el Jardín Botánico y saber cómo llegar, echa un vistazo a nuestro reportaje.

Dentro vídeo:




sábado, 24 de diciembre de 2016

Oasis: Supersonic


Melómanos y cinéfilos. Esta entrada es para vosotros.

En octubre se estrenó el documental sobre Oasis, el mítico grupo de Manchester que definió la década de los noventa.

La banda de los hermanos Gallagher, famosa tanto por su música como por su controvertido comportamiento lejos de los escenarios, es la protagonista de Oasis: Supersonic, documental dirigido por Mat Whitecross.


La película documenta los tres años que pasaron desde el nacimiento de Oasis en 1993, hasta sus épicos conciertos en Knebworth (Inglaterra) en el verano de 1996, donde tocaron para 250.000 personas. El documental cuenta además con un gran número de escenas inéditas de dicho periodo, que muestran la locura y secretos de esta banda que harán las delicias de sus devotos.


Oasis: Supersonic nos ofrece también escenas de la banda grabando en el estudio algunas de sus canciones más conocidas, lo cual nos permite recordar la grandeza de su música entre tantos actos de locura de Liam, Noel y el resto de miembros del grupo británico. En este sentido, resulta interesante contrastar el modo de pensar de cada uno de los Gallagher: Noel opina que lo más importante es y será siempre la música, mientras que Liam considera que, aunque la música es importante, la actitud y el comportamiento fuera de los escenarios es lo que diferencia a las buenas bandas de las mejores. Así justifica el joven de los Gallagher sus idas de olla.


La película está narrada por Liam, Noel y muchos otros de los protagonistas de aquellos años locos de la banda. En el caso de los hermanos Gallagher, siempre con su voz en off mientras se nos muestran imágenes relativas a sus palabras, lo cual resulta un buen recurso que dota de agilidad al documental.

En definitiva, Oasis: Supersonic nos regala dos horas de entretenimiento, risas y buena música. Gustará a cinéfilos y encantará a fans del grupo. A los que somos ambas cosas, nos entusiasmará. Además, la decisión de finalizar el documental en el verano de 1996 deja abierto el camino a posibles secuelas que, si bien seguramente defraudarán - característica intrínseca de las secuelas -, los oasismaniacos no nos perderemos... ¡Para qué engañarnos!

Nota: 9/10










Boyhood


Hoy escribiremos sobre una película única. Una película distinta a todas las demás y una película que seguramente pasará a la historia como una de las joyas de nuestros tiempos.

Nos referimos a Boyhood, de Richard Linklater.

La originalidad de esta película - estrenada en 2014 - radica en que fue rodada entre 2002 y 2013, grabando un trocito cada año, y cuenta la historia de una familia durante esos años. La idea es más que ambiciosa, y la ejecución es sublime.


Resultado de imagen de boyhood family

La película comienza cuando el hijo - interpretado por Ellar Coltrane - es un niño de ocho años, y termina cuando éste empieza la universidad. Entremedias, la vida. Boyhood no tiene un guión espectacular porque no lo necesita. Más bien, su fortaleza reside en que las situaciones que viven los protagonistas de la película las hemos experimentado todos nosotros. Y gracias a esto resulta muy fácil sentirse identificado con el personaje más cercano a la edad de cada uno.


Debido a su formato y a su duración de tres horas, Boyhood correría el riesgo de volverse tediosa si no fuese por varios factores, a mi juicio, fundamentales. Por ejemplo, el gran papel de los actores - Ethan Hawke, que hace de padre, merece una mención especial -, ciertos diálogos, brillantes toques puntuales de humor o la capacidad del personaje de Ellar Coltrane de vivir el momento, sobre todo a medida que va creciendo. También la banda sonora está exquisitamente elegida. Primero porque son buenas canciones. Y segundo porque cada canción va acompañada por una escena de su mismo año (en 2002 suena una canción de 2002, en 2003 una de 2003...), lo cual es un detalle genial y, creo, poco conocido de esta obra de arte.

Boyhood fue nominada al Oscar a la mejor película, pero finalmente ganó Birdman. Si es justo o no es opinable, pero una cosa la tengo clara: Birdman pasará la historia del cine como una de las mejores películas de 2014; Boyhood, como una de las mejores de siempre.

Nota: 9,5/10


sábado, 2 de enero de 2016

El Real trabaja duro para vencer a la Real


El Real Madrid consigue una trabajada victoria (3-1) contra la Real Sociedad. Los donostiarras controlaron varias fases del partido y la afición madridista mostró su descontento. El árbitro señaló dos penaltis a favor del Madrid, de los cuales Ronaldo falló el primero y marcó el segundo.

Tarde de golazos, penaltis y lesiones en Chamartín. Un estadio poco lleno daba la bienvenida al Real Madrid y a la Real Sociedad en su último partido del año. Se nota que el partido se jugaba a las cuatro de la tarde en un día laborable para muchos.

Los locales acabaron llevándose una victoria trabajada ante una Real Sociedad que quitó la pelota al Madrid y tuvo el dominio del partido en varios momentos. Buena parte de la culpa la tiene un Cristiano Ronaldo que, pese a fallar un primer penalti muy dudoso, luego metió el segundo que tuvo y además marcó un golazo para volver a adelantar a su equipo tras el empate visitante - también un golazo, obra de Bruma -. Lucas Vázquez entró en la segunda parte y puso el 3-1 definitivo para tranquilizar a su inquieta afición y a su cuestionado entrenador. La Real Sociedad, por su parte, acabó claudicando ante los blancos y encontró en su excepcional portero Rulli a su mejor hombre. Los vascos tuvieron mala suerte con las lesiones y perdieron a dos hombres.

El Real Madrid salía con su once de gala, exceptuando la entrada de Nacho por el ausente Ramos. Kroos hacía de mediocentro e Isco descansaba. Su puesto lo ocupaba James. A pesar de los pocos espectadores - especialmente en los primeros compases, cuando los más rezagados no había llegado aún -, Benítez recibió una pitada muy sonora al ser presentado por el speaker. Si hay una campaña mediática contra él, como ha sugerido, desde luego que está siendo muy eficaz.

La Real Sociedad presentaba un 4-2-3-1 con varios jugadores de ataque, que incluía la vuelta de Illarra y Canales a su antigua casa. Asimismo, Eusebio Sacristán debutaba como primer entrenador en el Santiago Bernabéu.

La primera buena ocasión del partido vino a los cinco minutos, cuando Pepe remató un córner y Rulli volvió a mandar el balón a saque de esquina tras una muy buena parada.

La Real Sociedad probaba a pasarse el balón e intentar paredes, sobre todo por la banda izquierda de un activo Canales. En una de éstas, los de Eusebio llegaron hasta el área de Keylor y reclamaron un penalti sobre Jonathas. El árbitro no pitó nada y los blancos salieron como flechas al contraataque, Bale le puso un pase de la muerte a Ronaldo, pero Rulli salvó a su equipo. Acto seguido, el portero argentino volvió a bloquear a los merengues, en este caso a Benzema. Rulli era el hombre del partido en los primeros diez minutos.

Poco después Agirretxe se lesionaba tras chocar contra Keylor y entraba el joven Bruma, cedido a los donostiarras por el Galatasaray. Este chico no pasaría desapercibido.

Mientras que los visitantes intentaban tener el balón, los ataques del Madrid se resumían en córners y contraataques, acciones en las cuales los blancos si que creaban mucho peligro. Danilo se mostraba muy activo en ataque.

Pero pasados los veinte minutos el árbitro pitó un penalti más que dudoso sobre Benzema. Lo tiró Ronaldo y el balón se fue a las nubes. La afición reaccionó pitando, pero enseguida cambiaron los pitos por aplausos y ánimos hacia su equipo y su jugador estrella.

En los últimos quince minutos de la primera parte la tesitura cambió un poco y el Madrid se hizo más con el balón - por momentos, desesperando a su impaciente afición con pases horizontales - y la Real Sociedad buscó algunas contras. Los locales generaron de esta forma varias acciones de cierto peligro, y los visitantes también lograron alguna que otra ocasión; la más clara, un remate de cabeza de Jonathas que se marchó fuera por poco.

A los cuarenta minutos el árbitro pitó el segundo penalti de la tarde para los blancos, y esta vez Ronaldo sí lo aprovechó para poner por delante a los blancos. Este vez, por mano - seguramente involuntaria - de Yuri. Por si fuera poco para los vascos, también sufrieron la segunda lesión de la tarde: se tenía que marchar Canales - uno de sus jugadores más activos - y entraba Rubén Pardo. El jugador cántabro se ha vuelto a dañar la rodilla y podría ser grave.

Tras el descanso, el propio Pardo tuvo la primera ocasión de la segunda mitad con un lanzamiento de falta que se marchó alto. Y poco después, Bruma empataba el partido con un golazo. Disparo con rosca desde el flanco izquierdo que fue a parar a la escuadra opuesta de Keylor Navas. Menos de cinco minutos de la segunda parte y empate a uno.

Bruma tuvo otra buena ocasión al quedarse solo ante Keylor, pero su control largo le permitió al portero costarricense arrebatarle el balón. Pese a todo, el Madrid seguía intentándolo y esto permitió que se quedase un partido muy abierto y atractivo. Bruma tuvo una buena ocasión tras una bonita pared con Jonathas pero que fue desaprovechada por otro mal control. Y en la otra portería, el poste evitaba el segundo gol de Ronaldo.

Un Benítez bajo presión movía su primera ficha al meter a Kovacic por un James ovacionado.

La afición local, por su parte, pedía a su equipo que "le echase huevos". Y eso fue lo que hizo Ronaldo. Tras un córner botado por Marcelo, el portugués se giró para empalmarla de volea con su pierna izquierda. El Bernabéu y Benítez podían respirar.

Por segunda vez en el partido, el gol del Madrid coincidía con una lesión de los vascos. Esta vez era Xabi Prieto, pero el veterano capitán pudo volver al campo por suerte para su equipo, porque Eusebio acababa de consumir su tercer cambio metiendo a Carlos Vela por Jonathas.

Por su parte, Benítez quitaba a Karim Benzema y metía a Lucas Vázquez. Con este cambio, el Madrid pasaba a jugar con un 4-4-2 en el que Ronaldo y Bale eran los puntas. Kovacic y el recién entrado Vázquez jugaban abiertos en el centro del campo.

Esta variación le dio un perfil más contragolpeador a los blancos, que intentaban aprovechar la velocidad de sus dos puntas cuando la Real Sociedad perdía el balón. Y en una de éstas, el que se incorporó el ataque fue Lucas Vázquez, que aprovechó la fatiga de la defensa visitante y una gran asistencia de Gareth Bale para cerrar el partido a falta de cinco minutos.

Tras el gol, Benítez hizo un último cambio defensivo quitando a Modric y metiendo a Casemiro.

Poco más ocurrió en un partido que da algo de aire a Benítez y su equipo - no demasiado -, y que deja a la Real Sociedad legitimada para quejarse de su mala suerte con las lesiones y del árbitro, pero seguramente no tanto del resultado ya que finalmente el Madrid acabó con trece tiros a puerta por tan solo dos de los visitantes.

domingo, 23 de junio de 2013

Crónica Shearwater + Jesca Hoop (Sala Moby Dick, 15 noviembre 2012)

El grupo de rock Shearwater y la cantautora de folk Jesca Hoop cautivaron a los asistentes en un majestuoso concierto en Madrid.

La sala Moby Dick es un pequeño local madrileño que hace honor a la temática del libro del mismo nombre, pues tiene apariencia de barco. Es, por su intimidad, un lugar agradable para ir a disfrutar de música en directo. En ocasiones, puede ser como un velero navegando por las serenas aguas del Mediterráneo en un atardecer estival. Por el contrario, otras veces puede asemejarse más bien a un barco pesquero, al cual las inmensas olas violentas del Atlántico no consiguen derribar en una fría noche de noviembre. Y ni siquiera en fin de semana.

Pues poco podía haberse imaginado Herman Melville lo que unos compatriotas suyos iban a originar el jueves en "su" sala un par de siglos más adelante.
En primer lugar, sobre las nueve y cuarto de la noche, una mujer de treintaymuchos salía al escenario acompañada únicamente por su guitarra eléctrica. Jesca Hoop, telonera de voz irresistible, deleitó al público -que, por cierto, aún eran pocos- en un concierto comparable a una serena travesía por el Mediterráneo.

Tres cuartos de hora después, ya con la sala llena, el Mediterráneo se convirtió en Atlántico, el velero en pesquero y la tarde de verano en hostil noche de noviembre. Los cinco miembros de Shearwater tomaron el escenario y comenzaron a combatir la fuerza de las olas con su rock desgarrador. Son uno de esos escasos grupos mejores en el directo que en el estudio y, al igual que Jesca, supieron seducir a los asistentes. Durante hora y media inflamaron el ambiente, en una exhibición en la cual la intensidad subía a medida que pasaba el tiempo.

Cuando la intensidad no podía subir ya más el concierto concluyó, dejando deslumbrados a quienes habían tenido la suerte de estar presentes, y con una certeza en las cabezas de todos ellos: Shearwater sin duda había logrado pescar a la mayor de las ballenas.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Barcelona 4-0 AC Milan


El Barcelona jugó anoche en el Camp Nou uno de sus mejores partidos de los últimos cinco años.
Sin su líder, el entrenador Tito Vilanova, el equipo estaba siendo más cuestionado que nunca en el último lustro. Venía de perder dos partidos contra el Real Madrid, así como el partido de ida de Champions League en Milán, y todo tipo de dudas comenzaban a cernir sobre el equipo catalán.

Anoche, sin embargo, los jugadores culés dieron un paso al frente y ofrecieron una remontada que será recordada por mucho tiempo. Y entre ellos lo dio Leo Messi, igualmente cuestionado, que ofreció su versión más marciana marcando dos goles -además, los dos primeros- y completando un partido sensacional. El argentino jugó ayer de mediapunta, dejando su posición habitual a David Villa, que igualmente tuvo una noche extraordinaria y marcó el tercer gol.

Y es que el Barça presentó varias novedades tácticas. Apostó por primera vez en la temporada por una defensa de tres y jugó con Dani Alves de extremo derecho, que en realidad hacía de una especie de mediapunta por la derecha que causó muchos problemas a los italianos. Si la intensidad de los jugadores culés fue de importancia capital, esta pequeña revolución táctica también lo fue.

Pero pese a todo, y como era de esperar, los detalles marcaron el devenir del partido. En concreto uno. Corría el minuto 37 y Niang, jugador del Milan, se plantó solo delante de Víctor Valdés. Se hizo el silencio. El estadio se quedó mudo, absolutamente helado. Niang tiró y superó a Valdés pero, cosas de la vida, el balón decidió impactar en el poste y salir repelido. Si hubiera entrado, los catalanes tendrían que haber marcado cuatro goles, cosa que al final hicieron, pero que probablemente no habrían conseguido en caso de entrar ese disparo de Niang. Esto nunca lo sabremos, pero en un universo paralelo, el Barcelona está eliminado de la Champions League. Lo que sí sabemos es que el balón decidió no entrar, al contrario que el año pasado contra el Chelsea, cuando fue el Barça quien fue negado el pase a la final por parte de los postes.

Dos minutos después, Messi marcaba el segundo gol y empataba la eliminatoria. Guardiola decía hace un par de años tras perder la final de Copa contra el Madrid que, muchas veces, la línea que separa el éxito del fracaso en el fútbol es muy fina. En la vida también es así, lo que pasa es que en el fútbol hay disparos al palo, fueras de juego milimétricos o decisiones arbitrales que ilustran esta fina línea a la perfección.

Así las cosas, el Barcelona llegó a los minutos finales con un 3-0 que les clasificaba, pero el Milan estaba a tan solo un gol de eliminarles. Los italianos salieron de la cueva defensiva en la que habían estado viviendo para atacar a los culés, y los nervios comenzaron a sentirse en el Camp Nou. Fueron minutos de una gran tensión que duraron hasta que Jordi Alba, tras 90 minutos corriendo, decidió meterse un sprint de 100 metros más y marcar el cuarto gol, que provocó el delirio de todos los barcelonistas y presumiblemente convierte a este pequeño lateral izquierdo en el enemigo público número uno de los italianos. El jugador que marcó uno de los cuatro goles de la final de la Eurocopa contra la selección transalpina decidió firmar otro paralelismo para cerrar la gran noche del Barcelona, que ya tiene la remontada épica que pedía Xavi antes del partido.

jueves, 21 de febrero de 2013

AC Milan 2-0 Barcelona


El Barcelona jugó anoche en San Siro su peor partido de los últimos cinco años.

En este periodo de tiempo perdió varios partidos, claro está, pero siempre se caracterizó por su respeto hacia cualquier rival -lo que llevó a más de uno de tildar al equipo de falsos humildes- y por encarar cada partido como si fuera una final. Sin embargo, en un escenario tan imponente como el estadio milanista, el Barça demostró una alarmante falta de intensidad inédita en el último lustro, en contraposición al coraje mostrado por el Milan.

El equipo italiano, consciente de su evidente inferioridad futbolística, entendió que solo si luchaba al máximo tendría opciones. Y así lo hizo. El cuadro catalán, por su parte, quizás fue demasiado consciente de la superioridad de sus jugadores. Y éstos fallaron. Fallaron los que vienen fallando a lo largo de toda la temporada -Pedro, Alexis, Alves- y los que nunca fallan -Iniesta, Alba y Messi-.

Casualmente, o quizás no tanto, el peor partido del Barcelona de los últimos cinco años lo fue también del argentino. Leo jugó andando, participó poco y, cuando sí lo hizo, estuvo desacertado.

El mejor jugador del mundo tenía derecho a fallar algún día, y ese día fue ayer.

Pero para desgracia del Barça, el día que Messi falló, fallaron todos los demás con él. Estamos de acuerdo en que, pese a todo, el Milan tuvo suerte de encontrarse con dos goles. En que el árbitro les concedió un gol ilegal. En que el césped estaba mal. Pero si un equipo con los jugadores que tiene el Barcelona solo logra realizar un tiro entre los tres palos en todo el partido, hay algo que falla. Lo cierto es que no tuvieron profundidad alguna, no utilizaron las bandas (Tello podría haber sido una buena opción) y no dieron sensación alguna de peligro.

Quizás la baja de Tito comienza a pasar factura, o quizás fue tan solo un mal día. No hay que alarmarse, algún día tenían que fallar, pero debe servirles como un toque de atención.

Pese a todo, no hay que quitar mérito al equipo italiano. Al igual que Inter, Chelsea o Celtic antes que ellos, el Milan salió al césped de San Siro a defenderse. Sin embargo, Allegri no se limitó a "aparcar el autobús", y tuvo la lucidez de frenar a Xavi mediante la defensa al hombre por parte de Muntari (que luego, además, logró marcar el segundo gol). Además de eso, paradójicamente, a medida que avanzaba el partido los italianos se lanzaron más al ataque.

Sea como fuere, el equipo que teóricamente salió a defender marcó dos goles, y el que teóricamente salió a atacar no marcó ninguno. Afortunadamente, esto obligará a que en el Camp Nou veamos un espectáculo mucho mayor que el que vimos anoche.

En San Siro fallaron, pero que nadie descarte la remontada de los barcelonistas.
 
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